ARGENTINA RAFTING
Año de construcción: 2011 Área construida: 250 m2 Ubicación del proyecto: Potrerillos, Mendoza, Argentina Programa / Uso: Arquitectura comercial - Hospitality - Créditos fotográficos: Luis Abba
El proyecto consiste en un centro de actividades deportivas y de aventura ubicado en el perilago del dique Potrerillos, Mendoza. Surge a partir del traslado forzado de la base original de la empresa –históricamente vinculada al río– debido al llenado del nuevo dique. Ante esta situación, el estudio desarrolló un master plan para la nueva locación asignada por el gobierno, en un contexto de recursos económicos limitados y con la incertidumbre de que las construcciones pudieran requerir desmontaje y eventual relocalización. Estas condiciones definieron la estrategia inicial: reutilizar materiales existentes –principalmente provenientes de unas cabañas de troncos y rollizos de madera existentes– y combinarlos con piedra del lugar y estructuras metálicas livianas. Esta lógica material no solo respondió a la necesidad económica y constructiva, sino que consolidó una identidad andina local, estableciendo un criterio claro para el desarrollo futuro del entorno del dique: metal negro, vidrio, madera y piedra como paleta común. El complejo se organiza como un conjunto de edificios de distintos usos, ejecutados por etapas bajo una misma lógica proyectual y material. El sector principal, denominado “Súper Quincho”, alberga hoy el restaurante, la cocina y el espacio central de reunión, acompañado por una galería–deck en voladizo orientada hacia el paisaje. El funcionamiento exclusivamente diurno del centro, sumado a las condiciones climáticas de alta montaña –inviernos muy fríos, veranos calurosos y brisas constantes–, determinó una estrategia bioclimática basada en sistemas pasivos. La estrategia bioclimática principal consistió en apoyar el edificio sobre la ladera, como un ala que no toca el cerro, separando el techo con una franja vidriada. El edificio se abre hacia el norte y, como un invernadero, obtiene una rápida ganancia térmica durante el día en invierno, acorde al horario de uso. En verano, la ventilación cruzada aprovecha las brisas mediante postigones y puertas-ventana levadizas, mientras que aleros cuidadosamente dimensionados garantizan el sombreado estacional. El conjunto prescinde así de sistemas artificiales de climatización, apoyándose exclusivamente en recursos pasivos. El master plan permitió incorporar progresivamente nuevas actividades, como el canopy, sumando edificios específicos siempre bajo la misma lógica constructiva y material. Entre ellos se destaca el volumen de los baños, ejecutado en la primera etapa con muros de piedra, cerramientos de rollizos reciclados y un techo flotante completamente vidriado que aporta iluminación natural. Ventanas perimetrales bajo la cubierta inclinada permiten ventilación y vistas hacia el paisaje, integrando incluso un programa de uso intensivo dentro de la experiencia del entorno. Con más de quince años de funcionamiento continuo, el complejo demuestra la solidez de una estrategia basada en economía de recursos, coherencia material y adaptación climática, consolidando una arquitectura que responde a su contexto geográfico, operativo y temporal.






















